"¿QUIEN SOY?"

"Un sacerdote misionero, 

de corazón humilde, 

que hizo de su vida 

una entrega transparente por amor a Dios y a su pueblo."


Mis orígenes en Francia (1931–1970)

Nací el 18 de marzo de 1931 en Étables, un pequeño pueblo de la diócesis de Viviers, en el sur de Francia. Crecí en el seno de una familia profundamente cristiana, donde aprendí desde muy joven la sencillez, el amor al trabajo y la devoción a Dios.

Sintiendo el llamado al ministerio sacerdotal, ingresé al seminario y fui ordenado sacerdote en 1957. Durante más de una década serví en mi diócesis natal como vicario parroquial y capellán escolar. Sin embargo, en mi corazón resonaba con fuerza la invitación de la Iglesia a llevar el Evangelio más allá de las fronteras conocidas.

La llamada misionera: Fidei Donum en Argentina

Respondiendo al espíritu del Concilio Vaticano II y al llamado del Papa San Pablo VI para que sacerdotes europeos colaboraran en la evangelización de América Latina, me ofrecí como sacerdote Fidei Donum ("Don de la Fe").

En 1970 llegué a la Argentina y fui destinado a la Diócesis de La Rioja, guiada entonces por Monseñor Enrique Angelelli. Encontré allí una tierra fecunda pero sedienta de justicia y consuelo espiritual, con comunidades sencillas que me abrieron sus puertas y su corazón.

Pastor en El Chamical

Fui nombrado párroco de la Parroquia El Salvador, en la ciudad de El Chamical, en los Llanos riojanos. Mi labor consistió en ser un pastor cercano:

  • Escucha y silencio: Me caractericé por ser un hombre de pocas palabras pero de presencia constante, atento al dolor y a las alegrías de los vecinos.

  • Misión en los parajes: Recorría los parajes más alejados para celebrar la Eucaristía, administrar los sacramentos y acompañar la vida de los campesinos y sus familias.

  • Vida comunitaria: En 1976 recibí con alegría al joven fraile franciscano Carlos de Dios Murias, con quien compartí el trabajo pastoral, el seguimiento de la juventud y el fortalecimiento de la comunidad cristiana.

Testimonio supremo y martirio

En un contexto nacional marcado por la violencia y el terrorismo de Estado, la labor de la Iglesia riojana en favor de los más vulnerables fue objeto de persecución. Pese al clima de creciente amenaza, elegí no abandonar a la comunidad ni a mi hermano de ministerio.

El 18 de julio de 1976, fui secuestrado junto al P. Carlos Murias en la casa de las Hermanas de San José en El Chamical. Horas más tarde, entregamos la vida por la fe en el paraje Bajo de Lucas, sellando con la muerte nuestro compromiso con el Evangelio.

Beato para la Iglesia Universal

El 27 de abril de 2019, la Iglesia Católica reconoció nuestro martirio in odium fidei (por odio a la fe). En una emotiva celebración en la ciudad de La Rioja, fui beatificado por decisión del Papa Francisco junto a Carlos de Dios Murias, Wenceslao Pedernera y el obispo Enrique Angelelli.

Hoy, desde el cielo, sigo intercediendo por el pueblo argentino y por la Iglesia universal, ofreciendo mi vida como ejemplo de que el verdadero amor sacerdotal no busca honores, sino el servicio humilde y la fidelidad cotidiana.


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